Nací y me crie entre libros. Literalmente. La gran biblioteca de mi abuelo Isidro fue uno de los lugares habituales de recreo durante mi infancia. Quizá por eso, cuando años después descubrí la escritura, no sentí que estuviera entrando en un mundo desconocido, sino regresando a un lugar que, de alguna manera, siempre había formado parte de mí.
Mi juventud se encontró con la poesía y, fruto de aquella relación, nació en 1981 Sangre enamorada, mi primer poemario. No presumo de aquel libro, pero sí lo recuerdo con cariño, como la primera experiencia de una relación con la literatura que, con diferentes formas y ritmos, continúa hasta hoy.
Durante aquellos primeros años formé parte de diversas asociaciones literarias, entre ellas El Candil, de Basauri, en la que más me involucré y de la que más aprendí. También mantuve correspondencia con escritores y poetas de distintos países, en una época en la que todavía había que recurrir al papel, al sobre y al sello para mantener vivas esas conversaciones. Aquellas cartas fueron, para mí, una manera de ampliar el mundo y de entender que la literatura no terminaba en las fronteras cercanas.
Después de acercarme al relato breve, en 2001 publiqué La historia de Elías de Aldama, la primera novela de una trayectoria que durante años estuvo vinculada especialmente a la novela histórica. A esta novela, primera entrega de la serie El Ayalés, siguieron otros títulos, como Los demonios de la guarda, Ignacio. Los años de la espada, César Borgia. El hijo del Papa o Eneko de Padura. Con el tiempo fui cambiando de registro y explorando otros territorios narrativos.
La literatura terminó llevándome por otros caminos. Desde finales de la primera década de este siglo comencé a compaginar la novela con el guion, el teatro, el documental y el desarrollo de proyectos culturales. Trabajé en la producción y creación de diferentes iniciativas y, en 2009, fundé junto a mi amigo Txarly Marqués la productora JyT kreaKtibos, dedicada especialmente al ámbito cultural. Fueron años de mucho trabajo, aprendizaje y entusiasmo, en los que participé en exposiciones, documentales, proyectos teatrales y producciones audiovisuales.
El teatro ocupó poco a poco un espacio cada vez más importante. En 2011 fundé, junto a un grupo de aficionados de Ugao-Miraballes, la asociación teatral Ugaoko Bidea, posteriormente UB5 Teatro y, desde 2021, Ambostrés Teatro. Aquella experiencia me permitió descubrir que la creación también podía construirse colectivamente, desde la ilusión de quienes se acercan al escenario por primera vez hasta una forma de trabajo cada vez más próxima a la profesionalidad.
El teatro también me llevó al otro lado del escenario. Además de escribir y participar en la creación y dirección de proyectos teatrales, he desarrollado una faceta como actor, especialmente vinculada al teatro. En 2025 di un paso más hacia el audiovisual, participando en el cortometraje Theos, y este año he participado como protagonista en un cortometraje que iniciará próximamente su recorrido por festivales y, con una breve intervención, en un largometraje. Son experiencias que amplían una relación con la interpretación que, de una u otra manera, siempre ha estado ligada a mi forma de entender la creación.
En paralelo he desarrollado trabajos como guionista y documentalista, colaborando con compañías teatrales, instituciones y diferentes proyectos culturales. Entre estos trabajos están los documentales Los últimos pastores de Sierra Salvada y Pastoreo en Gorbeia. Pasado, presente y futuro de una profesión milenaria. También he colaborado con publicaciones culturales y medios de comunicación y he participado durante años como jurado en diferentes certámenes literarios.
La radio ha sido otra de esas puertas que la cultura me ha ido abriendo. Colaboré en el programa La Atalaya, de Uribe FM-Gorliz Irratia, para el que escribí y dirigí la radionovela Vecinos. En 2020, junto a Idoia Mielgo, creé Nadie Duerme, un magazín cultural nocturno que tuvo que interrumpirse con la llegada de la pandemia. En 2025 volvimos a la radio, esta vez a través del podcast Escenario de palabras, integrado en el proyecto Radio Diferida.
Desde 2019 imparto clases en el Taller de Escritura Creativa del Ayuntamiento de Derio. Y desde 2020, cuando fijé mi residencia en Cuzcurrita de Río Tirón, una parte importante de mi actividad se ha orientado hacia la cultura en el medio rural. Junto a Idoia Mielgo Merino creé Grano de Arena, un proyecto desde el que desarrollamos talleres de teatro, escritura creativa y poesía y colaboramos con distintas localidades de La Rioja Alta en la creación y organización de actividades culturales.
Todo este recorrido —los libros, la poesía, las novelas, el teatro, la interpretación, los guiones, los documentales, la radio, la producción y la formación— ha ido construyendo una manera de entender la cultura que quizá sea más importante para mí que cualquiera de las etiquetas que puedan acompañar a mi nombre.
Sigo escribiendo. En 2020 me interné en la narrativa contemporánea con El camino a tu puerta y continué explorando nuevos registros con Johnny se ha ido. En 2026 ha salido la novela El último viaje.
Después de tantos años de aprendizaje, proyectos y experiencias, llego a este nuevo camino con la intención de reunir todo lo aprendido y compartirlo. Con quienes están comenzando a escribir. Con quienes quieren acercarse al teatro, al documental o a cualquier otra forma de creación. Y también con quienes, sencillamente, sienten curiosidad e inquietud por la Cultura.
Porque, al final, quizá todo empezó allí, entre los libros de mi abuelo. Y quizá todo lo que he hecho desde entonces no sea más que una forma de seguir conversando con ellos.
