Si hiciéramos una encuesta preguntando a personas de una cierta edad si les hubiera gustado hacer sus pinitos en el mundo del teatro, nos sorprenderíamos del elevado número que respondería afirmativamente. Y es que el mundo del teatro tiene una magia especial que nadie acierta a explicar pero que está ahí, que existe. Por ello es tan importante fomentar la cultura teatral, tanto a nivel de espectadores como de practicantes.
Lo ideal es comenzar a una edad temprana, pero en realidad nunca es tarde para subirse a un escenario. Nuestra experiencia tras más de diez años trabajando en el ámbito del teatro a diferentes niveles, nos demuestra que la edad no es barrera para quienes deseen iniciarse ni, mucho menos, impedimento para hacerlo a un buen nivel.
En estos años hemos conocido compañías, grupos, actores y actrices, directores, instructores, formas de trabajar. Hemos visto comedias, dramas, tragedias, teatro de calle. Hemos escrito guiones para varios tipos de teatro, hemos montado espectáculos, hemos vivido desde dentro el fascinante universo del teatro aficionado, y por eso ahora, desde Grano de arena, ponemos especial énfasis en una actividad que, aparte de su faceta puramente interpretativa, reporta un amplio abanico de beneficios personales.
El teatro es una formidable herramienta para eliminar complejos, para afianzar la autoestima, para fomentar la empatía, para crecer como seres humanos.
